Ante la crisis, integra y vencerás!

Publicado en el «Setmanari EL VIGIA, 31/Gener/2011»

En situaciones de crisis, es absolutamente clave trabajar en equipo y por procesos.

Todos los ciudadanos son conscientes del delicado momento económico que estamos viviendo a nivel mundial, básicamente porqué lo estamos sufriendo en primera persona y porque nos está desmontando el modelo de vida que hemos tenido en los últimos años. Los mercados se han globalizado, internet nos facilita diariamente la información al respecto, y con las redes sociales estamos permanentemente en contacto con la evolución personal y profesional de cada uno de nuestros contactos y conocidos. Estamos inter-relacionados, inter-comunicados y inter-conectados con el resto del mundo “mundial”.

Por todo ello, las compañías están tratando, sin excepción, de aumentar su cifra de negocios; los Directores Generales insisten continuamente a sus equipos de que es imprescindible subir su volumen de ventas, en un momento en que es muy delicado (casi imposible) pedir a los clientes/consumidores un esfuerzo extra en cuanto a precios. Sin duda todo ello, es preciso hacerlo rentablemente, y aquí es donde entra en juego la cadena de suministro (Supply Chain), ya que las compañías deben de abordar con un enfoque de coste global la búsqueda del punto óptimo de rentabilidad del modelo de negocio.

Se trata de lograr maximizar el nivel de ventas, minimizando el coste global de nuestras operaciones, para lograr la rentabilidad mínima que nos permita la supervivencia del negocio en esta complicada época. En este momento, considero que esto ya no es posible con el modelo tradicional de buscar el óptimo de cada función, esperando que el conjunto sea asimismo óptimo. Sin duda el nuevo enfoque debe de ser, una visión integral de la cadena de valor de nuestro negocio, de todos los procesos desde proveedores a clientes, que permita buscar el óptimo global de todos ellos, evitando el error de pensar que los sub-óptimos funcionales nos llevarán a lograr el mejor modelo conjunto.

Para ello, la única vía es el trabajo conjunto en equipo, con un líder claro (la Dirección General) y diversos co-líderes (el equipo directivo) trabajando conjuntamente para optimizar el conjunto del modelo de negocio. La receta clave se llama transversalidad, que consiste básicamente en mirar la compañía desde un punto de vista alternativo, considerando que la clave es el flujo de materiales e información (procesos) y no las funciones especificas que realizan cada una de las sub-actividades del mismo. Por experiencia, las compañías son la mayoría de veces eficientes en todas y cada una de las funciones clave que realizan (RRHH, Administración-Finanzas, Informática, Logística, Ventas, etc…..), pero pierden la mayor parte de esta eficiencia por una deficiente coordinación de actividades entre unas y otras funciones.

Aquí es donde entra en juego la necesaria visión integral de una cadena de suministro, que se convierte en el imprescindible “aceite” para que funcione el conjunto de la cadena de valor del negocio. La principal herramienta que tiene para ello es empezar desde el principio, con una buena planificación, empezando por las necesidades futuras del mercado (estimaciones de ventas), y continuando por una buena gestión de los recursos productivos (propios y externos). El elemento integrador clave es en este caso un proceso absolutamente transversal, que debe de liderar el propio Director General, denominado “Sales & Operations Planning” (que podemos traducir como “Planificacion de Ventas y Operaciones” o de manera mas simple “Planificacion Integral”).

Este proceso integra las operaciones, desde proveedores a clientes, y nos hace visualizar nuestro modelo de negocio como integrado en el conjunto del mercado, buscando optimizar conjuntamente nuestras operaciones con las de nuestros proveedores y clientes en esta cadena de suministro que podemos denominar “extensiva” porque deja de tener fronteras y busca el valor conjunto para ofrecérselo al consumidor final en forma de un mejor producto/servicio.

La receta parece sencilla pero de muy difícil implementación, debido a que al plantear un proceso integral de Planificación de compañía, la Dirección se da cuenta de que hay otros procesos funcionales que no están bien coordinados entre si y que no favorecen el óptimo global y aparece una nueva necesidad: la mejora de los procesos clave de negocio. Y es en este punto donde generalmente hace falta plantear un importante proyecto de cambio y mejora de los procesos en la compañía, y por regla general siempre es muy positivo tener la oportunidad de considerar una opinión externa e imparcial que nos pueda hacer recorrer el camino en menos tiempo y estar más preparados antes para abordar con mayores garantías de éxito el futuro.

En resumen, se trata de abordar este tema de manera integral, con una visión transversal desde la Dirección General, con mensajes claros hacia todos los lideres funcionales y de cada proceso, de que trabajen de manera conjunta y unitaria como equipo, y no buscando su propio “sub-optimo” funcional.

El mensaje ahora debe ser “Integra y vencerás”, en contraposición al tradicional “Divide y …….”, que sin duda nos llevaría a una situación de ineficiencia global del modelo de negocio y a la perdida de posición competitiva en el mercado.